Actualmente existe una tendencia por incorporar, cada vez de menor edad, a los niños en diversas actividades, por ello dichos eventos deben concebirse como un medio para el desarrollo de todas su facultades. La atención temprana es una búsqueda para potencializar habilidades del niño y crear un vínculo con los padres.
La formación de un individuo comienza desde que se encuentra en el vientre materno y a partir del nacimiento será permanente y constante. Por lo anterior la atención temprana ofrece una orientación a padres; y a los bebés una oportunidad para interactuar con el medio y fortalecer habilidades cognitivas, motrices, sociales y emocionales.
Desde el nacimiento el niño pasa por diferentes etapas, algunas en las que incluso es difícil percibir sus necesidades. La atención temprana busca brindar una oportunidad a padres y niños para facilitar el aprendizaje y la interacción con el medio. En ocasiones se cree que sólo es aprender una serie de ejercicios para tener un “super bebé” , aun cuando la realidad es ser una guía para crear a padres sensibles y observadores ante las necesidades y facultades de sus hijos.
La atención temprana inicia aproximadamente a los 45 días de nacido y culmina con la preparación de los niños para iniciar su vida preescolar y escolar. Los primeros años de vida son de gran importancia ya que los individuos poseen gran plasticidad cerebral, es decir, una capacidad para desarrollar al máximo todas su facultades. Es también una etapa en la que el aprendizaje motriz es muy evidente, sin embargo las habilidades cognitivas, sociales y emocionales deben tener la misma importancia.
Lo anterior se da a través de juegos, ejercicios y masajes guiados por una especialista en el desarrollo de niños, en clases que se toman por lo menos una vez a la semana. Dichas clases son sólo una guía para los padres, ya que a lo largo de la semana servirán de apoyo para la interacción e intervención de forma más adecuada con sus hijos, siempre esperando que él participe y se sienta feliz.