| Referencia: |
ESTIVILL E. Y DE BEJAR S., Duérmete Niño, de Bolsillo, 149 p.
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Con la llegada del bebé se abren las ventanas a un mundo lleno de descubrimientos y de experiencias que nos permiten, especialmente a los nuevos padres, comprobar la maravilla que es dar vida a otro ser. Asimismo, surge una sensación casi indescriptible, al poder abrazar a ese pequeñito que se estuvo formando durante nueve meses y que nos imaginábamos sin saber realmente cómo olería, cómo se movería, cómo se reiría, cómo nos miraría, cómo se sería...
Para los papás primerizos resulta un alivio escuchar las recomendaciones de otras personas acerca del cuidado de los bebés y, aunque los consejos de la abuela, la mamá o la tía en ocasiones pueden funcionar, la realidad es que cada bebé es único y lo que pudo resultarle a alguien puede no ser óptimo para nuestro bebé, simplemente porque su situación es distinta.
En lo referente al tema del sueño, el Dr. Eduard Estivil y Sylvia de Béjar en el libro “Duérmete Niño”, consideran como tesis principal que el dormir bien es un hábito que se puede enseñar, pues para ellos es evidente que a pesar de que todos los bebés duermen, no todos saben hacerlo bien. Para lograrlo, los bebés deben aprenderlo de sus padres, por lo que será de gran ayuda tomar en cuenta los factores que se mencionan a continuación, con el fin de influir positivamente y enseñar a nuestro bebé a tener una buena calidad de sueño:
Distinguir entre luz y oscuridad (que la habitación esté a oscuras)
Distinguir entre ruido y silencio (que no se oiga tanto ruido como se escucha durante el día)
Que el bebé aprenda a conciliar el sueño por sí solo (simplemente acostándolo sin mecerlo, pasearlo, etc.)
Actitud de seguridad (lo que le transmitimos a través del tono de nuestra voz, la tranquilidad y la seguridad de que lo que hacemos está bien)
Otros elementos que pueden favorecer el sueño son:
Practicar siempre la misma rutina (por ejemplo, bañar al bebé, darle de cenar y acostarlo)
Algunos elementos externos pueden ser importantes como: dormir en su cuna, usar chupón
Asegurarnos que no tenga frío ni calor
REFERENCIAS:
ESTIVILL E. Y DE BEJAR S., Duérmete Niño, de Bolsillo, 149 p.